Día 1
Un día 30 de marzo el calor en esta maldita ciudad era insoportable, traté diversas formas de quitarmelo de encima, ya sea quitandome la camisa, andando en ropa interior e incluso llegué a pensar en la opción de andar desnudo por mi cuarto pero se quedó en veremos. Inmediatamente me recordé de un ventilador viejo y oxidado que mis papás tuvieron alguna vez en los gloriosos años 90, un ventilador que tuvo su época de oro pero que ahora no era más que estorbo en la bódega de mi casa. Bajé inmediatamente a dicha bodega para poder encontrarlo; cuando me encontré atrás de la puerta que daba hacía la bodega decidí ponerme unos zapatos viejos puesto que estaba seguro que iba a encontrar un mundo de polvo, óxido objetos viejos y una que otra rata dándose la buena vida devorando los restos de papel periódico que datan de los años pasados...entré y vi un universo en el cuál nunca creí encontrarme...fue como viajar a una época diferente solo que en vez de un efecto blanco y negro me encontre con un efecto óxido y desarmado...bicicletas con campana, residuos del viejo automovil que usaron mis papás alguna vez...restos de puertas oxidadas y llenas de polillas y un sin fín de objetos que alguna vez pudieron de servir de algo al mundo; mientras observaba ese mundo paralelo al mundo en el que me movilizo todos los días iba buscando ese dichoso ventilador que tanto anhelaba, un ventilador que se podría convertir en mi Dios por unas dos semanas, caminando me encontraba cuando sentí que algo debajo de mi pie crujía mientras terminaba de dar mi paso. un ligero trrrk, inmediatamente cerré los ojos y le pedí a los dioses que habitaban en ese singular mundo que no fuera lo que andaba pensando, así que nomás abrí los ojos y termine mis peticiones fuí levantando poco a poco mi pie hasta que fui descubriendo el objeto de mi temor. Un insecto negro aplastado estaba en el piso, todavía tenía un ala intentando revolotear como para avisarle a sus compinches que seguía viva y que necesitaba ayuda. Sin embargo no me detuve a ver esa escena tan desagradable, nomás ví que era un insecto pegué un salto y me decidí moverme inmediatamente de ese lugar, al moverme de ese lugar no me dí cuenta que tenía un cajón de madera enfrente y topé fuertemente hasta darme un golpe que me valió por cierto un moretón de dos semanas en la frente y un apodo que me quedaría por todo el año escolar. Al levantar mi cabeza para observar el objeto que me había golpeado me dí cuenta que arriba del mismo estaba mi objeto de tantos malestares, mi elixir de vida momentaneo, en fin el ventilador como le suelen llamar las demás personas, al ver el dichoso ventilador sobre esa caja me decidí a bajarlo de manera inmediata para poder saciar mi calor que por cierto alla abajo se volvía cada vez más insoportable y sofocante, pero eso no bastó para detenerme fui corriendo a mover cada objeto que me fuera a servir en mi misión de bajar el ventilador de esa caja que poco a poco se iba volviendo mi mayor enemigo; cabe mencionar que mientras iba y venía machuqué unas 10 veces el pobre animal que hacia unos minutos me daba repugnancia, su pobre alita que en unos momentos clamó por ayuda yacía en el suelo como si se hubiera dado por vencida. Restandole importancia a ese suceso logré formar una pirámide como si fuera un ingeniero graduada de la mejor universidad para tontos puesto que cuando dí el primer paso hacia mi escalada triunfal todo se vino para abajo y me dí un sendo raspón y pegue una gritada de esas que pegan las personas cuando su equipo favorito logra tan ansiada victoria o una no tan ansiada derrota. En mi caso fue una dolorosa derrota ya que llevaba dos golpes y un susto y no llevaba nada a mi favor, pero no me quedé con los brazos cruzados ya que como defensa propia puedo decir que cada parte de mi pirámide se ganó más de un insulto de los cuales más de alguno incluía alguna patanería cosa que me hacía sentir más orgulloso. decidí sentarme a pensar otra forma de poder bajar ese dichoso ventilador de esa maldita caja que había sido causa de tantos inoportunos en tan poco tiempo, creo que ni mi madre me ha desesperado tanto como lo hizo esa caja aquel día de verano. Después de estar sentado por quince minutos pensando ideas estupidas para poder consumar mis deseos de obtener el ventilador me levanté y decidí llevar a cabo cada uno de mis planes mal estructurados. traté de subirme a unas escaleras que daban con un pequeño segundo nivel de mi bodega para poder agarrarlo de la cabeza pero cuando lo agarraba me daba cuenta que no podía meter senda bestia en unas rejitas de metal que estaban ahí para evitar caídas de la gente hacia el primer nivel. Traté de brincar con los skyjumper que me habían regalado en la navidad de hace 3 años pero me dí cuenta que el dichoso aparato no brincaba tanto como lo hacia la gente de los anuncios, incluso trate de decirle a papa o a mama que me ayudarán pero algo dentro de me dijo que cuando ellos lo lograrán bajar se lo iban a apropiar e iban a dejarme solo con las ganas de estar fresco por unos momentos. Así que decidí irme por la última idea que se me había ocurrido en mis 15 minutos de concentración que había tenido momentos posteriores al de la caida en las cajas. A lo lejos me había recordado que mi madre siempre hablaba de unos edredones que estaban rotos y que ya no eran "dignos" para estar en nuestros cuartos porque la gente iba a pensar que eramos unos muertos de hambre por usar esos harapos para dormir. Restandole importancia a la razón por la que estaban ahí fui tras ellos inmediatamente y los fui colocando uno tras uno hasta lograr un mega colchón tan pero tan cómodo que sino tuviera cuarto me iría a dormir ahí todos los días, pero en fín después de hacer un colchón tan suave y esponjoso decidí subir al segundo nivel y con la ayuda del skyjumper empujé el ventilador con mucho cuidado para que pudiera caer sobre las sábanas, cuando el ventilador cayó sobre el colchón improvisado mi cuerpo se llenó de una alegría inmensa, una felicidad rodeó mi ser y me hizó correr hacia el primer nivel dando saltos de alegría y cantando cosas que se me vinieran a la mente, llegué hacia el bendito ventilador y lo observé, lo examiné y lo admiré por unos minutos, me dí cuenta de cada detalle de esa obra de arte tan necesaria para mi comodidad en esos momentos, me dí cuenta que el ventilador ya no lucía como antes pues su estado no era un estado tan envidiable por otros objetos que se encontraban en uso adentro de mi casa, pero en fin a quien le importaba los otros objetos a mí solo me importaba subir mi ventilador a mi cuarto y poder disfrutar de una sensación de frescura y fresquedar para mi cuerpo así que me heché el ventilador a mis espaldas y me lo até a la frente puro vendedor ambulante de los que se encuentran en los pueblos de casa en casa. No vacilé ni un momento y subi directamente a mi cuarto, cerré la puerta con doble llave con un sentimiento de egoísmo merecido ya que había logrado con mi sudor y mi esfuerzo lograr obtener un poco de comodidad.
Llegó la hora de conectar el producto de mi felicidad lo hice en varios intentos ya que por la ansiedad me costaba meter las espigas en el tomacorrientes que estaba debajo del escritorio de tareas. Al fin pude meter las espigas y me levanté de un brinco para poder encenderlo, titubeé un poco a la hora de encenderlo ya que habían tres botones que hasta hoy supongo que eran para medir la intensidad del aire que sale del ventilador estaban las opciones Lo Med y Hi. No dudé en poner hi ya que era lo que estaba hasta arriba y era el más lógico para apachar en esos momentos de calor insoportable. Cuando llegó la hora de apachar el botón mi corazón explotaba de felicidad asi que vine y lo presione y nada. Lo volví a presionar y nada. presione el botón que se encontraba a la par y nada así que solo quedaba el botón de Lo! con temor iba a presionarlo cuando derrepente se fue se oyó un sonido ensordecedor seguido de una luz destellante, ví a la ventana y el cielo estaba negro, cuando intenté ver hacia mi reloj para ver la hora me dí cuenta que todo estaba oscuro, de la nada empezarón a oirse pequeñas explosiones en el suelo del patio vi a la ventana y vi como mis ojos se inundaban por fuera y quedaban atónitos por dentro al ver la cantidad de lluvia que hacía refrescar a todo el pueblo. Todos salieron a mojarse menos yo, ya que había malgastado mi día en un encontrar un poco de comodidad.
HAHAHAHAHAHAHA me encantó mi vida!
ResponderEliminar